Quinta Cabimbú

Érase una vez una familia de seis integrantes, María la madre, Pedro el padre; tres hijos varones, Eduardo el mayor, José el del medio, el pequeño Jorgito y una señora mayor (Rosa) quien sería una niñera de los niños desde su nacimiento a quien consideraban como una abuela. Una mañana nublada de diciembre, la familia, cansada de su rutina diaria, decide mudarse a una casa retirada de la ciudad, donde tuvieran grandes patios, cuartos espaciosos y un ambiente de tranquilidad alejada de todo aquello que los inquietaba, sin percatarse, de que al lugar donde llegarían no sería muy diferente.

Quinta cabimbú

Vida de ensueño

La familia González finalmente llega a la nueva casa, en un vecindario un poco antiguo donde hay pocas casas pero de gran tamaño. Todos parecen muy contentos, los muchachos entran corriendo a escoger sus nuevas habitaciones mientras los padres descargan el equipaje, pero la señora Rosa, al momento de pasar a la casa, sintió una decaída con un ligero frío que atravesó lo largo de su espalda, sin embargo, María le dice que es solo cansancio por el viaje y que debe descansar un poco. Pasan los días y la familia se adapta a su nuevo estilo de vida, se sienten muy felices por la decisión que tomaron y empiezan a decorar la casa para pasar las navidades.

Noche buena no tan buena

Llega el 24 de diciembre y todos alegres invitan a su familia a una cena especial de bienvenida al nuevo hogar. Todos beben y bailan mientras los más pequeños se divierten en el patio hasta que un extraño toca a la puerta de la Quinta y muy asustado le dice al señor Pedro: “Váyanse de esta casa lo antes posible” a lo que este le responde: ¿Qué sucede? El sujeto le cuenta que muchos años atrás, la familia que antiguamente vivía en esa casa, había amanecido asesinada una mañana y los cuerpos policiales nunca pudieron identificar realmente lo que había sucedido en el lugar. Los cadáveres de la familia fueron hallados sin lenguas y, se dice en la zona, que quien construyó la casa y vivió por primera vez allí fue un señor llamado Eugenio quién era mudo y amaba el silencio y la tranquilidad. Además, se dice, que este un día se volvió loco y asesino a su familia entera en el lugar, por lo que le dieron pena de muerte.

Sangrienta Navidad

Esa misma noche, luego del inesperado encuentro, la familia decidió hacer caso omiso a lo que aquel extraño había comentado y continuaron con su velada. Una vez terminada la cena, se despiden de todos pues ya habían pasado las 12 de la noche y era momento de descansar. Llegadas las 3 de la mañana, todos se encuentran dormidos y hay un silencio rotundo en la que solo se escucha la fuerte brisa que pasaba por las ventanas del hogar. Seguido de esto, la señora Rosa se levanta lentamente de la cama para ir al baño pero poco antes de llegar, siente de nuevo aquella decaída que sintió el día que se mudaron y paralizada, no puede evitar la posesión del espíritu de Eugenio que controlando su cuerpo, la dirigió a cada una de las habitaciones asesinando a cada uno de los familiares y culminando con el de la señora misma. Desde ese oscuro 25 de diciembre, nadie se ha atrevido a poner un pie en la quinta Cabimbú, que quedó denominada como la casa del silencio.

Comentarios
  • Muy interesante esta historia, muy bien narrada, el único detalle es que no dice donde esta ubicada esa quinta, para darle validez a la historia . Gracias.

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